Instalación · 4 min de lectura

Caldera dentro de un armario o en la galería: espacio, ventilación y errores comunes

En una reforma de cocina, la caldera es la gran molestia estética. Lo normal es querer esconderla en un mueble o, si está en la galería, cerrarla con carpintería. Ambas cosas se pueden hacer, con condiciones.

Por Equipo de Calderas Hospitalet ·

Ilustración de una caldera dentro de un armario de cocina abierto con rejillas de ventilación a los lados

La respuesta rápida: una caldera estanca se puede meter en un mueble o en una galería cerrada siempre que se respeten los espacios que indica el fabricante y la salida de humos siga saliendo al exterior; una caldera o un calentador atmosférico, que coge aire del recinto, es otra historia y no se debe encerrar sin más. El resto del artículo es el detalle que marca la diferencia.

Primero: ¿qué tipo de caldera tienes?

Todo depende de esto. Si la caldera es estanca, toma el aire de fuera por el mismo conducto por el que saca los humos, y la cámara de combustión está cerrada respecto a la cocina. Si es atmosférica, necesita el aire de la estancia donde está. En la placa de características del aparato viene indicado el tipo; si no lo encuentras, un técnico lo identifica en un momento.

Si tienes una atmosférica y estás pensando en esconderla, este es buen momento para plantearte cambiarla, porque es precisamente el tipo que peor tolera los cambios en la ventilación.

La caldera en un armario de cocina

Con una caldera estanca, los errores que vemos no suelen ser de seguridad inmediata, sino de uso y mantenimiento:

Mueble demasiado justo

Cada fabricante indica unas distancias libres alrededor de la caldera, sobre todo por los laterales y por debajo, para poder desmontar la carcasa y trabajar. Un mueble hecho al milímetro obliga en cada revisión a descolgar puertas o incluso a desmontar el módulo. Y si hay una avería urgente, la visita se alarga y se encarece.

Sin forma de ver ni tocar los mandos

El manómetro, la llave de llenado y la llave del gas tienen que quedar accesibles. Hemos visto calderas escondidas tan bien que el propietario no podía rellenar presión sin sacar media alacena.

Calor atrapado

Aunque sea estanca, la caldera desprende algo de calor por la carcasa y los tubos. Un mueble completamente cerrado sin ninguna ventilación acumula calor y humedad, y la electrónica lo agradece poco. Unas rejillas en la parte baja y alta de la puerta, o dejar el fondo abierto, lo resuelven.

El desagüe de condensados olvidado

En calderas de condensación, el tubo de condensados tiene que seguir llegando a su desagüe con pendiente. Al montar el mueble es fácil aplastarlo o dejarlo con un tramo que sube.

La caldera en una galería que se va a cerrar

Muy habitual en L'Hospitalet: galería o lavadero abierto al patio de luces que se cierra con aluminio y cristal para ganar espacio. Aquí hay que mirar dos cosas antes de encargar la carpintería:

  • Por dónde salen los humos. Si la caldera saca los humos directamente a la galería o a un punto que va a quedar dentro del cerramiento, no se puede cerrar así. El conducto tiene que terminar en el exterior, y a menudo hay que prolongarlo o reorientarlo antes de cerrar.
  • De dónde coge el aire. Una atmosférica en una galería que se cierra se queda sin aire. Aunque se dejen rejillas, el cerramiento cambia por completo sus condiciones y hay que revisarlo con un instalador.

Si la caldera se mueve de sitio como parte de la obra, eso ya supone modificar la instalación de gas y la de evacuación de humos, y debe hacerlo una empresa instaladora habilitada. Planificarlo antes de que llegue el carpintero ahorra deshacer trabajo.

Lo que no debería estar junto a la caldera

  • Productos inflamables, disolventes o aerosoles.
  • Ropa tendida encima o colgada delante de la salida de humos.
  • Cajas y trastos que tapen rejillas o impidan ver si gotea.
  • Una secadora con salida de aire caliente y húmedo apuntando a la caldera.

Parece de sentido común, pero en galerías pequeñas que hacen de lavadero y trastero a la vez es lo que más encontramos.

Antes de llamar al carpintero

Cinco minutos de preparación evitan rehacer el mueble o el cerramiento:

  • Haz una foto de la placa de características de la caldera: marca, modelo y tipo.
  • Busca el manual (o descárgalo de la web del fabricante) y localiza el apartado de distancias mínimas de instalación.
  • Sigue con la vista el conducto de humos hasta donde termina y comprueba que ese punto quedará fuera.
  • Marca en la pared dónde están las llaves del gas y de llenado, y el tubo de condensados, para que el diseño las deje accesibles.
  • Si hay dudas, pide que un técnico lo vea antes de cerrar el pedido del mueble, no después de montarlo.

Cuándo no hace falta tocar nada

Si la caldera es estanca, el mueble tiene holgura, los mandos están a mano y la salida de humos va directa al exterior, puedes estar tranquilo. No hace falta rediseñar la cocina por norma: basta con que en la revisión anual el técnico pueda acceder sin desmontar nada.

Si estás en plena reforma y no sabes si la ubicación prevista funciona, envíanos fotos de la zona y del conducto de humos. Para mover la caldera o cambiarla por una que encaje mejor en el nuevo espacio, lo vemos en instalación y sustitución.

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