Calentadores · 4 min de lectura
Calentador atmosférico en la cocina: cuándo toca pasarlo a estanco
Los calentadores atmosféricos han dado agua caliente a generaciones de pisos en L'Hospitalet. Funcionan, pero tienen una debilidad: dependen del aire de la cocina y de que los humos suban solos por la chimenea.
Por Equipo de Calderas Hospitalet ·
Un calentador atmosférico toma el aire para quemar el gas de la propia cocina y expulsa los humos por un conducto que funciona por tiro natural. Uno estanco tiene la cámara de combustión cerrada: coge el aire del exterior y saca los humos con un ventilador por un tubo doble. La diferencia parece técnica, pero cambia mucho la seguridad del día a día.
Cómo saber cuál tienes
- Atmosférico: suele verse la llama por una ventanilla, el tubo de humos es un tubo metálico sencillo que sube hacia la chimenea o la fachada y el aparato no hace ruido de ventilador. Muchos no necesitan enchufe.
- Estanco: va conectado a la corriente, al encender se oye un ventilador y la salida es un tubo más grueso, a menudo doble (uno dentro de otro), que sale directamente a fachada o a patio.
Por qué el atmosférico es más delicado
Porque su buen funcionamiento depende de cosas que no son el calentador:
La ventilación de la cocina. Necesita que entre aire. Las rejillas de ventilación que se tapan con cinta porque "entra frío", o las ventanas nuevas que cierran perfectamente, le quitan ese aire. Resultado: combustión incompleta, que es justo la que produce monóxido de carbono.
La chimenea o el conducto. Si está obstruido, mal empalmado o sin la pendiente adecuada, los humos no suben y vuelven a la cocina.
La campana extractora. Este es el caso que más gente desconoce. Una campana potente en una cocina cerrada saca aire y crea depresión; si el calentador está funcionando a la vez, puede "robarle" el tiro y hacer que los humos entren en la cocina en lugar de salir. Cocinar con la campana a tope mientras alguien se ducha, con la puerta y la ventana cerradas, es una combinación a evitar.
Los calentadores atmosféricos modernos llevan un dispositivo que detecta cuando los humos revocan y apaga el aparato. Por eso un calentador que se corta a los pocos minutos puede estar avisando de un problema de tiro, no de una avería del propio calentador.
Señales para no dejar pasar
- Llama amarilla o anaranjada en lugar de azul.
- Manchas de hollín en la carcasa, alrededor del conducto o en el techo encima del calentador.
- Olor raro o sensación de aire cargado mientras funciona.
- Dolor de cabeza, mareo o somnolencia al estar en la cocina o en el baño con el agua caliente puesta. Si lo notas, apaga el calentador, ventila y sal a que te dé el aire; si los síntomas no pasan, pide atención médica.
- Se apaga solo al rato, sobre todo con la campana encendida.
Con cualquiera de estas señales, no sigas usándolo sin que lo revise un técnico. Un detector de monóxido de carbono en la cocina es barato y da tranquilidad, pero no sustituye a arreglar la causa.
¿Reparar o cambiar?
No todo atmosférico hay que cambiarlo mañana. Uno de pocos años, con buena ventilación, conducto correcto y revisado, puede seguir perfectamente. Lo que hacemos en la visita es comprobar el tiro, el estado del conducto y la combustión, y a partir de ahí:
Tiene sentido repararlo si la avería es puntual (una membrana, un termopar, una limpieza) y el resto de la instalación está bien.
Tiene sentido cambiarlo por uno estanco si el calentador tiene muchos años y ya ha empezado a dar guerra, si se han reformado la cocina o las ventanas y la ventilación ya no es la que era, si el conducto de humos da problemas o si en casa hay campana potente y se usa mucho. También cuando hay que convertirlo de butano a gas natural: pagar la conversión de un aparato viejo rara vez compensa.
Qué supone el cambio
El estanco necesita un enchufe cerca y una salida de humos a fachada o a patio con su terminal. En la mayoría de cocinas se aprovecha el hueco del calentador anterior y el paso al exterior se hace con un taladro en la pared; en otras hay que buscar otra ubicación porque la salida no cumple las distancias a ventanas.
Como referencia orientativa del mercado, un calentador estanco instalado suele moverse entre 350 y 700 €, según litros por minuto, marca y lo que haya que adaptar de la salida de humos y la toma eléctrica. El presupuesto real se da después de ver la cocina.
Elegir bien los litros también importa: para una ducha a la vez suele bastar un 11 litros; si en casa coinciden ducha y fregadero, o hay dos baños, conviene ir a 14 o más.
¿Y si prefieres quitar el gas del agua caliente?
Hay quien, en lugar de cambiar a estanco, se plantea un termo eléctrico. Puede tener sentido en un piso donde vive una o dos personas y no se usa gas para nada más, porque se eliminan el conducto de humos y las revisiones del aparato de gas. A cambio, el agua caliente queda limitada a lo que cabe en el depósito y hace falta sitio para colgarlo. En hogares con varias duchas seguidas, el calentador estanco suele ser más cómodo. Lo hablamos contigo según cuántos sois y cómo usáis el agua caliente.
Si quieres que valoremos el tuyo, en calentadores y termos revisamos el aparato y la ventilación y te decimos claramente si compensa seguir o cambiar. Si ahora mismo tiene alguna de las señales de arriba, mejor por la vía de urgencias.