Instalación · 4 min de lectura

Pasar de butano a gas natural en el piso: pasos y qué cambia en calentador y caldera

En muchos edificios de L'Hospitalet conviven vecinos con gas natural y vecinos que siguen subiendo bombonas. Cambiar no es complicado, pero conviene saber en qué orden van las cosas y qué pasa con el calentador o la caldera que ya tienes.

Por Equipo de Calderas Hospitalet ·

Ilustración de una bombona de butano con una flecha hacia un contador de gas natural conectado a una tubería

Para pasar de butano a gas natural necesitas tres cosas: que el gas natural llegue a tu edificio, una instalación interior hecha o adaptada por una empresa instaladora habilitada y unos aparatos preparados para ese gas. Lo último es lo que más dudas genera, porque un calentador o una caldera de butano no funcionan con gas natural tal cual.

Paso 1: comprobar si hay red en el edificio

Lo primero es saber si por la fachada o la escalera ya pasa la instalación común de gas natural. Pistas: vecinos con contador de gas, una batería de contadores en la planta baja o en el rellano, o una tubería amarilla por el patio de luces. Si no lo tienes claro, pregunta en la comunidad o a la distribuidora de tu zona.

Si el edificio no tiene red, la cosa cambia: hay que hacer la acometida y la instalación común, normalmente con acuerdo de la comunidad. Es un proceso más largo y queda fuera de lo que te contamos aquí.

Paso 2: la instalación dentro de tu vivienda

Desde el contador hasta los aparatos, la instalación es tuya. La tiene que hacer o revisar una empresa instaladora de gas habilitada, que al terminar emite el certificado de la instalación. Puedes comprobar que una empresa está habilitada en el registro de seguridad industrial de la Generalitat (RASIC).

Lo que suele implicar en un piso que venía de butano:

  • Tender la tubería desde el contador hasta la cocina, el calentador o la caldera.
  • Retirar el regulador y el tubo flexible de la bombona.
  • Poner llaves de corte en cada aparato.
  • Comprobar ventilaciones y salida de humos de los aparatos que se quedan.

Con el certificado, la distribuidora hace la puesta en servicio y ya puedes contratar el suministro con la comercializadora que prefieras.

Paso 3: qué pasa con tus aparatos

La cocina

La mayoría de placas y cocinas de gas admiten el cambio sustituyendo los inyectores de los fuegos y ajustando el mínimo. Es un trabajo corto, siempre que el fabricante ofrezca la conversión para ese modelo. Las cocinas muy antiguas a veces ya no tienen piezas.

El calentador

Aquí conviene mirar dos cosas. Si el modelo admite conversión, el técnico cambia las piezas que indica el fabricante y lo ajusta. Pero si el calentador es atmosférico y tiene años, casi nunca compensa: por el coste de la conversión y lo que le queda de vida, suele ser más sensato aprovechar para cambiarlo por uno estanco de gas natural, más seguro y que no depende de la ventilación de la cocina.

La caldera

Igual que el calentador: algunas calderas se pueden convertir con el kit del fabricante y otras no. Si la caldera de butano o propano es antigua, el cambio de gas es buen momento para plantear una de condensación. Lo que no se debe hacer nunca es conectar un aparato de butano al gas natural sin convertirlo: la presión y el tipo de gas son distintos, y la combustión no será correcta.

Un apunte útil: la placa de características de cada aparato indica para qué gas está preparado. Hazle una foto antes de pedir presupuesto.

Qué cambia en las revisiones

Con butano, según la Agència Catalana del Consum, la revisión de la instalación es obligatoria cada 5 años, la tienes que pedir tú a una empresa instaladora y el precio no está regulado.

Con gas natural la inspección también es cada 5 años, pero la organiza la distribuidora, que te tiene que avisar con tres meses de antelación, y se cobra en la factura del suministro. Puedes hacerla con otra empresa habilitada si lo prefieres. El mismo organismo recuerda que desconfíes de visitas no programadas y que nunca te pueden pedir el pago en efectivo.

La revisión de la caldera o del calentador es aparte: es el mantenimiento del propio aparato, y no la sustituye ninguna de las dos inspecciones.

Errores que vemos en estos cambios

  • Pensar solo en la tubería. Se presupuesta la instalación hasta la cocina y nadie mira el calentador, que luego resulta no ser convertible.
  • Querer dejar la bombona "de reserva". No tiene sentido mantener un tramo de butano conectado a la misma instalación: cada aparato tiene que quedar preparado para un único gas.
  • Comprar la placa o el calentador nuevos antes de tiempo. Si se compran para butano por costumbre, hay que convertirlos nada más estrenarlos. Fíjate en la placa de características antes de comprar.
  • Olvidar las ventilaciones. Si se aprovecha la obra para cambiar ventanas o cerrar la galería, hay que revisar que los aparatos que se quedan sigan teniendo el aire que necesitan.

¿Compensa el cambio?

Depende de cuánto gas uses. Si en casa solo se cocina con gas y el agua caliente va con termo eléctrico, pasar a gas natural por la cocina no suele salir a cuenta. Si usas butano para el calentador y la cocina, o tienes calefacción, se ganan cosas claras: no subir bombonas, no quedarte sin gas a mitad de la ducha y, en general, un precio por uso más estable.

Antes de decidir, pide que te valoren la instalación completa, incluidos los aparatos, no solo la tubería. En instalación de calderas y calentadores te damos el presupuesto por escrito con cada parte separada.

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